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Book Review

Martínez-Fernández, Luis (2018). Key to the New World, A History of Early Colonial Cuba. University of Florida Press. 236 pages

Author:

Aymé Pino

Stockholm University, Romance studies and classics, Spanish, SE
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Abstract

Book Review
How to Cite: Pino, A., 2019. Martínez-Fernández, Luis (2018). Key to the New World, A History of Early Colonial Cuba. University of Florida Press. 236 pages. Iberoamericana – Nordic Journal of Latin American and Caribbean Studies, 48(1), pp.130–131. DOI: http://doi.org/10.16993/iberoamericana.462
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  Published on 25 Nov 2019
 Accepted on 05 Jun 2019            Submitted on 01 Apr 2019

Key to the New World, A History of Early Colonial Cuba es un ensayo de Luis Martínez-Fernández (2018). Publicado en inglés, presenta información compacta y crítica sobre la formación de la identidad nacional cubana, profundizando en la etapa previa al siglo XVIII.

El autor analiza cómo el surgimiento de imperios globales en Europa, durante los siglos XVI y XVII, crearon en Cuba el marco para el encuentro de etnias, grupos sociales e intereses económicos que devinieron en la dependencia de la caña de azúcar, la explotación indiscriminada de minorías, la veneración a caudillos políticos y militares, la violencia, el vicio y la corrupción. Ese contexto, argumenta el autor, también promovió el desarrollo de una cultura multiétnica, dando cabida a un individualismo solidario en las relaciones interpersonales y en la iconoclasia representada a través de las artes, la literatura, la política y el humor cubano.

Dividido en ocho capítulos, la obra puede enmarcarse en las formas del ensayo histórico y sociológico que rastrea, primeramente, la evolución de los procesos geológicos en la isla, deteniéndose en descripciones del medioambiente para ofrecerle al lector una idea de una Cuba prehistórica y jurásica, anterior a las migraciones periódicas que caracterizarían el tejido social de la isla caribeña.

El autor prosigue abordando el encuentro entre la sociedad indígena cubana (de al menos 100 000 habitantes, mayoritariamente Taínos) con los exploradores europeos, a quienes considera representantes de una sociedad en transición cultural e intelectual desde la Edad Media hacia el Renacimiento, con ideas preestablecidas sobre la humanidad, Dios, el bien y el mal. El encuentro entre estas dos sociedades revolucionó las costumbres de consumo en el mundo, a la vez que también promovió la diseminación de enfermedades en ambas direcciones.

Seguidamente, el libro presenta la catástrofe de la disminución de la población indígena que, de los aproximadamente 100 000 habitantes en 1492, descendió a 5 000 en 1555. Esto fue resultado de un proceso que, de acuerdo con el autor, estuvo amparado por una iglesia inquisidora, representada por un clérigo corrupto que facilitó la fundación de las primeras siete villas cubanas y el inicio de la institucionalización sucesiva de la sociedad ‘al corte español’. De ese modo, continúa Martínez-Fernández, se replicó el instrumento del cabildo y se reforzaron los intereses de la monarquía absoluta que doblegaría en el panorama regional a las sociedades latinoamericanas para servir los intereses económicos y militares de la corona.

El análisis de las complejas interacciones raciales y étnicas en la sociedad colonial que emergió a partir de los procesos de intercambio entre culturas tiene un peso importante en el libro. El autor explica cómo la configuración social de la isla se nutrió a partir de una gama de relaciones asimétricas entre blancos, negros, mulatos, amerindios y mestizos, matizadas por el abuso sexual de mujeres de ‘etnias inferiores’ y la extrema deshumanización en el trato al negro (esclavo o no). Lo anterior se detalla como un proceso de intercambio a diferentes niveles sociales, culturales y raciales entre los remanentes indígenas de la isla, los inmigrantes ibéricos (en su mayoría de Andalucía, Castilla León, Extremadura, Portugal e Islas Canarias), los esclavos traídos desde Guinea, Senegal, Angola y el Congo (70% de los cuales eran niños) y personas libres de diferentes procedencias.

Un interesante aporte del libro es la presentación de la hipótesis de ‘las dos Cubas’, con una zona oficial, urbana y mercantil al oeste y un ambiente relajado y rebelde, al este del país. Este fenómeno, conectado al agotamiento de las reservas de oro en la isla y a la creciente explotación de la plata en México, permitió el florecimiento mercantil del puerto de La Habana, convirtiendo a la ciudad en un centro logístico tanto para el intercambio comercial entre América e Iberia, como para el contrabando y la prostitución en la región.

Una magnífica visión histórica-etnográfica abre la conexión entre el incremento del número de ‘horros’ (esto es, negros que a través de sus ahorros lograron comprar su libertad), el florecimiento de La Habana como ciudad, el surgimiento de los primeros cabildos afrocubanos y el desarrollo del sincretismo religioso que identifica a deidades católicas con sus correspondientes africanas. El autor presenta este último punto en cinco historias personales para suscribirse a los términos utilizados por el antropólogo cultural cubano Fernando Ortiz: sincretismo y transculturación.

Desde el punto de vista del lector puede opinarse que el abundante acopio de datos de diferentes fuentes quizás tendría un nivel crítico superior si el autor hubiese agregado algunas reflexiones comparativas con procesos similares. Un ejemplo de ello podría ser lo referente a los encuentros entre civilizaciones en otras regiones del mundo, como ocurrió entre europeos y africanos, o europeos y asiáticos. El lector podría cuestionarse si acaso ¿fue la utilización del instrumento religioso al servicio de intereses políticos y hegemónicos un matiz exclusivo de la época postrenacentista? O ¿cuáles analogías y diferencias podrían destacarse a nivel comparativo con procesos equivalentes en Brasil, una región históricamente parecida a Cuba durante ese período?

Otro aspecto que puede someterse a crítica en el libro es el análisis que se ofrece sobre el fenómeno de la piratería contra puertos cubanos, el creciente tráfico marítimo a través de La Habana y la acelerada construcción de las principales fortificaciones militares para defender los puertos El Morro y La Punta, entre 1585 y 1600. En este caso, el autor no proporciona datos que permitan examinar y cotejar esta información con procesos similares ocurridos en otros puntos del trayecto entre América y España.

Para concluir el libro, el autor expone las estrategias de la corona española para satisfacer el aumento de la demanda de azúcar en Europa, el auspicio de la trata de esclavos, la emisión de préstamos y la promoción de facilidades fiscales. En este sentido, el autor relaciona la intensa producción azucarera durante el siglo XVII al incremento sostenido de esclavos en la isla bajo la fórmula “más esclavos = más azúcar”. Con respecto a este punto, Martínez-Fernández presenta un análisis comparativo entre Cuba y otros países productores de azúcar que ayuda a clarificar su idea sobre las causas que explican, en parte, el porqué Cuba fue una excepción a la regla con relación al resto de América Latina y sus procesos de emancipación de la corona. La razón que expone el autor es que el número de esclavos en Cuba nunca fue superior al de ibéricos, como en muchas otras regiones.

El autor realiza un buen análisis comparativo del papel que desempeñaron las diferentes metrópolis en el desarrollo respectivo de la industria azucarera en Cuba y Brasil, así como también apunta algunos elementos que determinaron el estancamiento de la producción cubana y el agravamiento de la crisis portuaria en La Habana. No obstante, el lector podría echar en falta una reflexión más detallada que relaciones esos aspectos con otros factores internos y externos sobre la naciente sociedad cubana. Ejemplos de esos factores pudieran ser el desánimo que imprimió la emisión de órdenes reales que limitaban los anhelos comerciales de los colonos criollos y personas que empezaban a sentirse cubanos a pesar de tener sus orígenes en España. Igualmente, habría sido de interés crítico un análisis que trazara la relación entre los elementos antes mencionados y el impacto que tuvo en estos grupos el proceso emancipador de las 13 colonias del norte de Cuba.

En resumen, se podría considerar que, aunque juicios de tipo comparativo pudieron haber dado mayor lucidez a la obra, Key to the New World. A History of Early Colonial Cuba no es solo una lectura amena e instructiva para investigadores, estudiantes y personas interesadas en el tema, sino también uno de los mejores ensayos críticos publicados hasta la fecha sobre la historia de la isla en la época anterior al Siglo XVIII, uno de los períodos menos estudiados. La obra aborda magistralmente aspectos geohistóricos con un enfoque humanista, donde el autor individualiza al ‘todo negro’ con un justo y bien documentado análisis, desprovisto de compromisos con etnias o clase social alguna. Puede también considerarse muy meritorio que la bibliografía utilizada concede espacio a los más relevantes estudiosos de la materia, con independencia a denominaciones ideológicas o ubicaciones dentro o fuera de Cuba.

Conflictos de interés

El autor no tiene intereses en competencia que declarar.

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