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Book Review

Schwartz, Marcy. Public Pages. Reading along the Latin American Streetscape. Austin: University of Texas Press, 2018, 286 Páginas

Author:

Salvador Martí i Puig

University of Girona, ES
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Abstract

Book review: Public Pages. Reading along the Latin American Streetscape, by Marcy Schwartz.
Keywords: Book review
How to Cite: Martí i Puig, S., 2019. Schwartz, Marcy. Public Pages. Reading along the Latin American Streetscape. Austin: University of Texas Press, 2018, 286 Páginas. Iberoamericana – Nordic Journal of Latin American and Caribbean Studies, 48(1), pp.148–149. DOI: http://doi.org/10.16993/iberoamericana.486
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  Published on 16 Dec 2019
 Accepted on 28 Oct 2019            Submitted on 28 Oct 2019

En la introducción de una de las múltiples ediciones del libro de Eduardo Galeano Las venas abiertas de América Latina el autor uruguayo señalaba que se percató del impacto de su obra cuando supo de un joven que no tenía dinero para comprarlo lo leyó a trozos yendo de librería en librería por la ciudad de Buenos Aires. Esta anécdota viene a cuento porque a inicios de la década de los setenta los libros eran en América Latina, sobre todo, un bien privado, es decir que el “usufructo” del artículo por un consumidor impedía o reducía la disponibilidad de consumo para otros. Este fenómeno se relaciona con el libro de Marcy Schwartz titulado Public Pages porque con él es posible percatarse que la relación entre las personas y los libros ha cambiado profundamente a lo largo del medio siglo que dista entre la aparición del best seller de Galeano (1971) hasta hoy.

Hoy los libros han dejado de ser sólo un bien privado para convertirse -gracias a iniciativas de activistas culturales, campañas internacionales (como las impulsadas por la UNESCO) y la democratización de los regímenes- también un bien público. Es más, se han convertido en un bien común, entendido como aquello que es compartido por y en beneficio (en el sentido de un mejoramiento general) de todos los miembros de una comunidad. Y sin duda, la cultura (y la literatura) como bien común es el tema fundamental del libro.

La obra reseñada muestra como gracias a diversos programas de promoción y a un gran número de iniciativas colectivas, la cultura en general y la lectura en particular, los libros han sido los protagonistas del espacio público en Argentina, Chile, Colombia, México, Brasil. Los programas, actividades y emprendimientos que se describen y analizan en la obra tienen en común que todos utilizan el espacio público, que distribuyen y difunden la escritura creativa entre un gran público, que impulsan la lectura colectiva sobre la lectura individual, que publican de forma autónoma y alternativa libros, y que procuran el acceso a la literatura en espacios poco convencionales y a menudo activistas y transgresores. Estas iniciativas –impulsados por diversas instituciones y colectivos– también señalan y promocionan el valor social de la lectura crítica y, por lo tanto, el valor intrínseco que tienen los libros -incluso los “libros que muerden”. Con ello todas las iniciativas que aparecen en este libro se inscriben en la promoción de la democracia en tanto que pretenden cultivar al sujeto que la sustenta: el ciudadano inquieto, libre, crítico, curioso y con ganas de aprender y de transformar el mundo.

Con este fin la obra se divide de una introducción general, cinco capítulos y unas conclusiones. A lo largo de estos capítulos se presentan iniciativas que, con los objetivos arriba citados, son de carácter muy diverso. Así en el primer capítulo se expone la campaña patrocinada por la UNESCO que convirtió a Buenos Aires y a Bogotá en las “capitales mundiales del libro”. En el segundo de los capítulos se expone cómo la literatura se convirtió en un “compañero” de viaje gracias –y de la mano de– el transporte público urbano masivo (como es el caso del “subte” bonaerense, el “TrasnMilenio” bogotano, o el “TranSantiago” de Santiago) a partir de la “salida” de los libros de las bibliotecas y de la disponibilidad de ejemplares –y fragmentos de los mismos– en los vagones y en espacios de trayecto. Incluso, en este capítulo, se hace mención del éxito que tuvo un concurso literario de micro-relatos (de 100 palabras máximo) realizado en Chile a partir de 2001, con el que se invitaba a los ciudadanos/usuarios del transporte público a convertirse a la vez el lectores y escritores, ya que algunos de los textos premiados terminaron editándose en el magazine Plagio.

El tercer capítulo muestra como la literatura –a través del acceso a los libros, pero también a partir de lecturas colectivas y debates– se volvió en una actividad crucial del movimiento de lucha y resistencia contra la crisis económica que padeció Argentina en el bienio 2001–2002. En este capítulo se relata como las experiencias de ocupación y apropiación de locales y fábricas, las asambleas populares o las convocatorias de cacerolazos se convirtieron también en espacios de difusión, apropiación y valorización cultural gracias a la lectura de poemas, comentarios, representación de obras y de psicodramas. El cuarto capítulo hace referencia de una iniciativa especialmente interesante: el de la creación y difusión en muchos países de América Latina de una editorial autónoma y alejada de los cánones, intereses e imposiciones del mercado de libros en el que los grandes sellos editoriales controlan más del 75% de los títulos que se publican en el mundo. Esta iniciativa supuso la creación de editoriales (autollamadas “editoriales cartoneras”) caracterizadas tanto por la independencia de los textos editados, el formato artesanal (a menudo fruto del reciclaje de papel) de su producción, el precio accesible de los ejemplares, la autonomía de cada “empresa” y el interés expansivo de su lógica editorial que quiere convertirse en viral.

El quinto y último capítulo titulado “Books that Bite: Libraries of Banned Books in Argentina” hace referencia a diversas iniciativas que tuvieron como objetivo recuperar la memoria sobre lo acontecido bajo la última dictadura militar a través de denunciar, recuperar y resignificar espacios donde se llevó a cabo represión –incluso en centros ilegales de detención y tortura– a partir de la cultura y los libros. En este sentido en este epígrafe se señala como en muchos de estos centros se convirtieron en “bibliotecas” de libros que se prohibieron durante dicho régimen, a la par que en otros centros de recuperación de la memoria histórica se dio cuenta que la dictadura y la represión estuvo (y está) estrechamente vinculada con el odio a la cultura, a la crítica, a la imaginación, al arte y, en definitiva, a la libertad.

Finalmente, el libro termina con unas conclusiones tentativas que llevan el título de “Stories at the Intersection” y que dan a entender que todas las iniciativas, programas, políticas y actividades que se han relatado a lo largo del libro están trenzadas por una voluntad de emancipación individual y colectiva, y que ésta es la clave para comprender la emergencia de muchos de los proyectos políticos emancipatorios que han surgido en América Latina durante la primera década del SXXI.

Conflictos de interés

El autor no tiene intereses en competencia que declarar.

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