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Research Article

Futuros Feministas y Decoloniales en la Poesía Especulativa Caribeña

Author:

Maria Grau-Perejoan

Universitat de Barcelona, ES
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Abstract

This article maintains that Caribbean Speculative or Futurist literature plays a crucial role in proposing alternative futures to neoliberal patriarchal humanism. Focusing on Caribbean speculative poetry written by women, this paper argues that Thaís Espaillat, Yaissa Jiménez, Ann-Margaret Lim, Canisia Lubrin and Jennifer Rahim’s lines are privileged spaces from which to analyse contemporary coloniality as well as to imagine alternative futures for the region. The poetry of these five contemporary Caribbean women poets from the English and Spanish-speaking Caribbean not only unmasks the coloniality of power and gender, but it also points towards forms of resistance and resilience grounded in the knowledges and practices of the region as essential for the collective reconstruction of decolonial and feminist futures.

 

Resumen

Este artículo sostiene que la literatura especulativa caribeña o el futurismo caribeño juega un papel fundamental a la hora de proponer futuros alternativos al humanismo patriarcal neoliberal. Centrándose en la poesía especulativa caribeña contemporánea escrita por mujeres, este estudio defiende que los versos de Thaís Espaillat, Yaissa Jiménez, Ann-Margaret Lim, Canisia Lubrin y Jennifer Rahim son un espacio privilegiado desde el que analizar la colonialidad contemporánea e imaginar futuros alternativos para la región. La poesía de estas cinco poetas contemporáneas del Caribe anglófono e hispanohablante no solo desenmascara la colonialidad de poder y de género, sino que apunta hacia las formas de resistencia y resiliencia enraizadas en los saberes y prácticas de la región como vías imprescindibles para la reconstrucción colectiva de futuros decoloniales y feministas.

 

Palabras Clave: poesía especulativa; poetas caribeñas contemporáneas; futuros alternativos; decolonialidad; feminismo

How to Cite: Grau-Perejoan, M., 2022. Futuros Feministas y Decoloniales en la Poesía Especulativa Caribeña. Iberoamericana – Nordic Journal of Latin American and Caribbean Studies, 51(1), pp.45–54. DOI: http://doi.org/10.16993/iberoamericana.552
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  Published on 29 Nov 2022
 Accepted on 08 Nov 2022            Submitted on 16 Sep 2022

Introducción

La literatura especulativa caribeña o el también llamado futurismo caribeño es un género localizado y enraizado geográficamente, pero no por ello menos transnacional, ya que, como es sabido, el Caribe –lugar de encuentro de distintos pueblos– es transnacional y transcultural desde sus inicios. Tobias S. Buckell, escritor nacido en Grenada y antólogo de literatura especulativa caribeña, en la sesión plenaria de la trigésima novena edición de la West Indian Literature Conference subrayaba el papel fundamental de la literatura especulativa. Por un lado, apuntaba a las grandes posibilidades del género a la hora de proponer futuros alternativos, a pesar del constructo colonial que otorga un mayor prestigio a la ficción realista; por otro lado, destacaba la necesidad de caribeñizar el género para poder imaginar “our futures” (Buckell 2021). Con dicho objetivo, el mismo Buckell junto a las también escritoras caribeñas de ficción especulatitva, Karen Lord y Nalo Hopkinson, han creado el Caribbean Futures Institute, formado por un equipo de escritores, investigadores y analistas políticos, que tiene como objetivo apoyar y guiar a escritores que escriben o empiezan a escribir ficción especulativa caribeña.

El énfasis por imaginar los futuros propios de la región puede verse ilustrado en el subtítulo de la antología publicada por el mismo Caribbean Futures Institute y editada por Lord y Buckell (2020): “If we don’t imagine our world, who will?”. Esta reflexión es reflejo de la voluntad de poner fin a la todavía casi omnipresente construcción colonial del Caribe, una representación no solo sesgada y que no beneficia a la región, sino que la mantiene dependiente y neocolonial.

Este artículo centra su análisis en la poesía especulativa del Caribe anglófono y de habla hispana escrita por mujeres, como espacio desde el que imaginar los propios mundos futuros. Si bien tradicionalmente se ha relacionado la literatura especulativa con la novela y los cuentos, este estudio defiende que también la poesía es un terreno enormemente fértil para el género especulativo. La poesía es un género literario más minoritario, que tiene entre sus rasgos específicos la capacidad de condensación que hace que esta llegue, como dice el poema “Revolution” de la barbadense Esther Phillips (2015, 43), “distilled, clearer/than thought, multi-hued”.

El género poético es un vehículo que tiene el potencial de aportar, como afirma Phillips, más claridad y multitud de tonos a la hora de imaginar pasados, presentes y futuros alternativos y ofrecer visiones críticas y a la par esperanzadoras. De este modo, la poesía feminista especulativa que se analiza a continuación nos permite no solo entender la situación actual del Caribe, sino también imaginar otros futuros para la región.

A sabiendas de que existe aún un desconocimiento mutuo entre las distintas zonas lingüísticas del Caribe debido a divisiones de herencia colonial, este artículo aúna a autoras separadas por la geografía y las barreras lingüísticas, pero que han sido afectadas por historias globales y urgentes problemáticas actuales compartidas. El análisis se centra en cinco poemas de cinco autoras contemporáneas del Caribe insular anglófono y de habla hispana: Thaís Espaillat (República Dominicana), Yaissa Jiménez (República Dominicana), Ann-Margaret Lim (Jamaica), Canisia Lubrin (Santa Lucía-Canadá) y Jennifer Rahim (Trinidad y Tobago).

La obra de estas poetas no solo aborda temas, experiencias y realidades contemporáneas, sino que además explora de forma entrelazada el pasado, el presente y el futuro de la región con gran maestría. Además, el análisis de la obra poética de estas cinco poetas, representantes de la potente cantera de poetas del Caribe insular anglófono y de habla hispana contemporánea, subraya el papel fundamental de los feminismos caribeños. Todas ellas pertenecen a una generación que empezó a escribir en el siglo XXI, ya sea desde su isla natal o desde la diáspora, y tienen como referentes a una sólida generación anterior de autoras.

Las escritoras caribeñas que empezaron a escribir a partir de los años ochenta del siglo pasado,1 explica Aaron Kamugisha, transformaron el panorama literario caribeño profunda y fundamentalmente (2019, 3). Estos potentes antecedentes, junto a la extraordinaria calidad de sus obras poéticas, hacen que estas sean un lugar privilegiado desde el que analizar la colonialidad contemporánea e imaginar futuros alternativos. El mismo Kamugisha sostiene que han sido los feminismos caribeños los encargados de proponer los cambios más decisivos en la cultura intelectual de la región de la última generación, y añade: “they [Caribbean feminisms] have left an even more acute, indelible mark (…) in a manner that has revised the conditions of possibility through which Caribbean people conceive of their belonging and citizenship within their nation-states” (2019, 22). Por eso, este artículo defiende que las poetas caribeñas contemporáneas –entre ellas, las aquí analizadas– son abanderadas a la hora de ofrecer propuestas y revisiones a la situación actual. Es decir, su obra poética denuncia las continuidades de lo que el pensador y escritor barbadense George Lamming (2004) llamó “old system”, articula versiones correctivas y propone alternativas para redirigir la región hacia un futuro decolonial y feminista.

La continuidad del “old colonial system” (Lamming 2004) o la “colonialidad del poder” (Quijano 2000) representan, tal como se explica desde la metodología decolonial, el patrón de poder mundialmente hegemónico. Para Aníbal Quijano (2000: 201), el proceso de globalización actual es “la culminación de un proceso que comenzó con la constitución de América y la del capitalismo colonial/moderno y eurocentrado”. Uno de los ejes fundamentales de ese patrón de poder que permea el poder mundial es la clasificación social sobre la idea de raza, que, aunque de origen y carácter colonial, es “más duradero y estable que el colonialismo en cuya matriz fue establecido” (Quijano 2000, 201).

Teniendo en cuenta la imbricación de la colonialidad con el género, este estudio toma como base el feminismo decolonial, ya que, como afirma María Lugones (2008), es un espacio desde el “cual entender los procesos de entrelazamiento de la producción de raza y género”. Para el análisis de las poéticas caribeñas aquí presentadas, la perspectiva feminista en complicidad con la decolonialidad juega un papel esencial en tanto que ofrece una “reinterpretación de la historia en clave crítica a la modernidad, ya no solo por su androcentrismo y misoginia, como lo ha hecho la epistemología feminista clásica, sino dado su carácter intrínsecamente racista y eurocéntrico” (Espinosa Miñoso 2022, 24). Además, el análisis de los versos de estas cinco poetas caribeñas es interdisciplinar y privilegia a teóricos del Caribe. Es decir, se trata de un marco teórico mayormente situado en el Caribe y los estudios caribeños, entre los que destacan los caribieñistas Carolyn Cooper, Elizabeth DeLoughrey, Yuderkis Espinosa Miñoso, Gustavo García López, Aaaron Kamugisha, George Lamming, Katherine McKittrick, Rex Nettleford y Mimi Sheller.

La urgencia y necesidad de buscar alternativas a la colonialidad en la que se encuentra sumida la región se deprende de todas las poesías analizadas. Sin embargo, sus poéticas destilan miradas distintas, como atestan las tres secciones en las que está divido este artículo. La primera sección, “Movimientos alter(-)nativos”, se centra en las alter(-)nativas enraizadas en la cultura creada en la región como espacios que permiten abrir nuevas narrativas de vida. En particular, la poesía de la trinitense Jennifer Rahim señala el folklore de Trinidad en tanto que facilitador de un “movimiento” hacia identidades ambiguas que aterran a aquellos que mantienen intacta su visión hegemónica colonial y heteropatriarcal. En segundo lugar, en “El contínuo temporal de la colonialidad”, la santalucense afincada en Canadá Cansisia Lubrin y la jamaiquina Ann-Margaret Lim reclaman la vigencia de las estrategias de supervivencia que permitieron a mujeres pasadas resistir los embates coloniales y patriarcales y avanzar hacia futuros más liberadores. A través de dos figuras históricas invisibilizadas –Marie-Joseph Angélique y Phibba–, sus versos se desplazan en el continuo temporal que une pasado y presente y reclaman la necesidad y la vigencia de la rebeldía para encarar las violencias contra las mujeres negras en los distintos espacios habitados por miembros de la diáspora africana. Por último, la sección “Visiones futuras” pone el foco en la urgente alteración de las condiciones neocoloniales actuales para que el archipiélago no se convierta en un espacio apocalíptico. Los versos de las dominicanas Thaís Espaillat y Yaissa Jiménez reivindican la necesidad de una ruptura colonial que permita imaginar futuros alternativos para el Caribe.

De esta forma, el estudio marca un recorrido que empieza con versos que celebran la fluidez constitutiva de la cultura de la región, pasando por poemas que reclaman la necesaria recuperación de figuras históricas que abanderaron una lucha pasada a la par que presente, hasta desembocar en poéticas que proponen futuros que rompan de forma drástica con la colonialidad e imaginen una región que, en lugar de dirigirse hacia el apocalipsis, se reconstruya colectivamente a través de alternativas decoloniales y feministas.

Movimientos alter(-)nativos

Las poéticas que imaginan otros futuros a partir de los saberes originados en el archipiélago subrayan la fluidez de lo contrahegemónico. El movimiento hacia alternativas que se alimentan de la cultura creada en la región se ilustra aquí a través de la reivindicación de figuras del folklore del Caribe, que se identifican con opciones de vida alter(-)nativas. De hecho, el uso de elementos del folklore propio ha servido para imaginar otros futuros en el campo literario caribeño, así como en muchas otras literaturas postcoloniales, cuyas culturas nativas han sido relegadas, descritas como inferiores y primitivas, y casi siempre prohibidas. En este sentido, Arundhati Roy afirma que la creación de espacios filosóficos decoloniales requiere la recuperación de quienes guardan el pasado:

The first step towards reimagining a world gone terribly wrong would be to stop the annihilation of those who have a different imagination (…). An imagination which has an altogether different understanding of what constitutes happiness and fulfilment. To gain this philosophical space, it is necessary to concede some physical space for survival of those who may look like the keepers of our past but who may really be the guides to our future (Roy 2012 citado en Sheller 2020, 147).

Lo tradicional o nativo puede ofrecer una visión privilegiada y de vanguardia para contrarrestar la colonialidad presente y, como afirma Roy, guiarnos hacia el futuro. Prueba de ello es el poema “Return of the Douen” de la poeta de Trinidad y Tobago Jennifer Rahim (2002). El poema subraya la necesidad de reclamar futuros que escapen de la colonialidad a través de figuras propias del folklore caribeño como los douends, almas de criaturas sin bautizar que viven en el bosque. Estos seres son de especial interés por no tener género definido y se les reconoce por llevar un sombrero grande de paja cubriéndoles cabeza y cara, el pelo largo con trenzas y tener los pies del revés. El poema de la autora trinitense es un intercambio entre un hombre y una mujer que o bien comparte muchas características de los douens o bien a medida que avanza el poema se metamorfosea en douen. Durante el intercambio, que se lleva a cabo durante un encuentro fortuito después de muchos años de no tener contacto, el interlocutor cuestiona las opciones vitales que sitúan a la mujer fuera de los parámetros heteronormativos y en “temporalidades alternativas o cuir” (Halberstam, 2005). Específicamente, la mujer no se ha casado ni tiene hijos:

‘No children I suppose.’

(Just words.)

‘So you’re not married.

Still in the country?

Too much bush for me.

Is there electricity?’ (Rahim 2002, 52–53)

Tal como las define Jack Halberstam (2005, 2), estas temporalidades cuir en las que podemos inscribir a la mujer del poema “open up new life narratives and alternative relations to time and space”. Rahim presenta la posibilidad de vivir en la isla de forma plena, siendo mujer y no habiendo cumplido con los marcadores establecidos por el patriarcado. Además, aparte de no encajar dentro de la sociedad heteropatriarcal, la mujer del poema vive en una zona rural de la isla y/o tampoco ha emigrado, algo que el interlocutor también cuestiona, dando voz así al constructo colonial según el cual las islas pequeñas son sitios de los que huir y en los que no se puede llevar una vida plena. Para el interlocutor, Trinidad es un lugar aterrador, poblado de gentes aterradoras, del que se debe escapar. En este sentido, Gustavo García López (2020) reclama la necesidad de descolonizar discursos e imaginarios como los que expresa el interlocutor en el poema, porque la fuerza ideológica colonial o colonial blackmail que sustenta la idea de que las islas son demasiado pequeñas, pobres en recursos e incapaces de gobernarse a sí mismas es una falacia que destruye las visiones alternativas y augmenta las distintas vulnerabilidades.

Los discursos que definen las islas como sitios pequeños, aislados y estancados consiguen mantenerlas dependientes. Sin embargo, para la construcción de un futuro decolonial es imprescindible destruir el mito del aislamiento y llegar a un entendimiento del concepto que vaya más allá del constructo colonial y que comprenda que es necesario “to engage the island as a world as well as the worldliness of islands” (DeLoughrey 2007, 2).

Hacia el final del poema, el interlocutor identifica los rasgos físicos de la mujer que la asemejan a un douen y es capaz de darse cuenta de que ella no ha respondido a ninguna de sus preguntas. En realidad, el intercambio ha sido un soliloquio, ya que las respuestas de la mujer aparecen escritas entre paréntesis a modo de pensamientos y, por tanto, no son nunca pronunciadas en voz alta:

‘You haven’t said a word.

Still shy I suppose.

Wait a minute!

When did we move

What happened to your feet? They’re on all wrong!

What is this country? Changed?

Everything!’ (Rahim 2002, 53)

Para el interlocutor, la mujer o douen es una figura aterradora no solo por seguir viviendo en Trinidad y probablemente en una zona rural de la isla, como se ha apuntado anteriormente, sino porque además representa la fluidez de género. De hecho, esta posición intermedia e híbrida se refleja hasta en el nombre mismo de la criatura, ya que, si bien Trinidad fue mayormente una colonia inglesa, el término es de origen español (duende), pero se pronuncia como una palabra proveniente del patois o criollo francés [dwɛn], lengua hablada durante siglos en la isla.2

La poeta emplea y se identifica con esta figura propia del floklore trinitense para reclamar que lo nativo también tiene el potencial de ser alternativo. Es decir, la misma cultura creada en la isla incorpora identidades ambiguas que aterran a aquellos que mantienen intacta su visión hegemónica colonial y heteropatriarcal. De este modo, la crítica feminista de Rahim se articula a través de “saberes contrahegemónicos” (Espinosa Miñoso 2022, 31) que son reflejo de la posibilidad de cambio, de movimiento –como identifica el interlocutor en el poema–. Los últimos versos del poema: “What is this country? Changed?/Everything?” apuntan hacia una ruptura en todos los ámbitos que permita la reelaboración de “los horizontes de utopía conocidos y avalados universalmente” (Espinosa Miñoso 2022, 27–28). La poeta reclama la existencia de trayectorias vitales de acuerdo a lógicas que se encuentran fuera de marcadores paradigmáticos y que apuntan hacia futuros alternativos decoloniales y feministas.

El contínuo temporal de la colonialidad

Las poetas Ann-Margaret Lim y Canisia Lubrin, por su lado, echan la vista atrás hacia antepasadas a las que quieren visibilizar y celebrar, y a la vez, denuncian la vigencia de las luchas pasadas. Los poemas analizados demuestran la vigencia de las estrategias de supervivencia que han permitido a las mujeres pasadas resistir los embates coloniales y patriarcales y avanzar hacia futuros más liberadores.

En primer lugar, la poeta de Santa Lucía afincada en Canadá, Canisia Lubrin, se centra en Marie-Joseph Angélique, mujer esclavizada que fue acusada de incendiar la casa de su “amo” y gran parte de Montreal en 1734. Las primeras estrofas de “Turn Right at the Darkness” (2017) reclaman no solo a Angélique, un sujeto histórico radical cuya presencia, explica Katherine McKittrick, contradice la historiografía canadiense que no solo no contempla y niega la presencia de personas racializadas en su pasado (2006: xxx), sino que también reivindica un pasado indígena:

Are these your Nouvelle-France remains

of an aboriginal dark? The place of here

that had died unfolding in creek, wood, totem?

But me. I am here for Marie-Joseph Angélique,

whose story pains still the boundaries of Old Montreal.

Not yet canonized with folk songs, with metonymy

of air tornado’d in the throat: hear me full of the tragedy of her life (Lubrin 2017, 54)

La poeta se centra en Marie-Joseph Angélique, una figura marginada en la historiografía canadiense, pero sin olvidarse primero de las naciones nativas de Canadá, borradas del mito fundacional del país. Lubrin señala la oscuridad del intento colonial de acabar con los habitantes legítimos de las tierras que los europeos pasarían a llamar Nouvelle-France. Después de reconocer –a modo de land acknowlegement– a los primeros habitantes, el poema cuenta la historia, nunca recogida en el cancionero popular, de Angélique. Se desprende de estas dos estrofas que tanto la oscuridad del intento colonial de acabar con la población indígena como el dolor de la historia de Angélique están presentes en la actualidad. El poema reclama con urgencia que la trágica historia de Angélique sea escuchada. Al recorrer las calles del Montreal presente se establece un paralelismo entre la ciudad del siglo XVIII y la actual –señalando así la colonialidad hegemónica–, en el que el yo poético busca las frías cicatrices dejadas por Angélique, a pesar de la voluntad de que estas no sean visibles:

Like I seek Angélique, amorphous, disguised,

quantum of that dead man’s cool,

in the rogue geometries of a dumb gallows

talking plain the danger as though it were a simple dip

on a map. A place to turn right

at the darkness

between here and the master’s room. (Lubrin 2017, 54)

La última estrofa subraya la rebeldía y la resistencia de Angélique frente a un sistema en el que las mujeres esclavizadas eran doblemente abusadas. Lubrin denuncia el destino de una mujer negra que escapa y se revela contra un sistema que, como Katherine McKittrick (2006, 77) explica, durante la esclavitud transatlántica consideraba el cuerpo de la mujer negra como “naturally submissive, sexually available”. Aunque como vemos en los últimos versos, Angélique sufre un final trágico, ya que es apresada y colgada en la horca, el poema visibiliza la valentía, la resistencia y la lucha de esta figura histórica silenciada.

La búsqueda de Angélique en el Montreal contemporáneo disfrazada, quizás transformada en una mujer negra que camina por sus calles, subraya la persistencia de una “violencia de género sistemáticamente racializada” (Lugones 2008). La oscuridad recorre las múltiples referencias espaciales que aparecen en el poema: el mapa, la ciudad, las calles, el cuarto del amo. Estos distintos espacios simbolizan el peligro cuando son ocupados por una mujer negra. En el último verso, el yo poético en búsqueda de Angélique parece encontrarla en un lugar al doblar a la derecha en la oscuridad “between here and the master’s room”. Por un lado, la oscuridad se extiende desde “aquí” hasta “el cuarto del amo”, marcando así la vigente peligrosidad en el marco espaciotemporal y, por otro lado, la referencia al “cuarto del amo” que cierra el poema apunta a la cotidianidad del abuso sexual hacia las mujeres esclavizadas al que Angélique, como tantas otras, se rebeló aunque le costara la vida.

Continuando con la denuncia de la cotidianidad del abuso, la poeta jamaiquina Ann-Margaret Lim se centra en la también invisibilizada Phibbah. En “On Reading Thislewood’s Diary” (2016), la poeta decide visibilizar su historia después de leer el minucioso diario de Thomas Thislewood, un inmigrante inglés que supervisó diversas plantaciones en la isla entre 1750 y 1786, entre ellas la plantación Egypt en el parish de St. Ann, donde vivía Phibbah. En su diario, Thislewood dejaba constancia con todo tipo de detalles de las muchas veces que violaba a Phibbah y a otras muchas mujeres esclavizadas. El poema en forma de misiva compara las estrategias liberadoras y de supervivencia pasadas y presentes:

Dear Phibbah,

Your name half-rhymes with Syvah –

the dance move that’s in.

So when I think of you, I say,

Syvah, syvah, syvah, like in the song,

and you know, Phibbah, it’s not a bad comparison,

for when women syvah, they squat for takeoff,

spread wings and fly.

When they syvah, Phibbah,

their feet remember

the wheels and turns you did

at fellow slaves’ wakes,

singing, When I die hallelujah bye, bye

I’ll fly away. (Lim 2016, 12)

En las dos primeras estrofas la poeta traza el paralelismo entre los bailes en los velorios por compañeras muertas en los que la poeta se imagina a Phibbah y el último paso de baile de moda del género musical jamaiquino de dancehall llamado Syvah. Lim describe cómo durante los velorios se bailaban bailes hipnóticos propios de algunas religiones afrocaribeñas sincréticas, como el Myalism jamaiquino al que probablemente se refiere el poema, que permitían “catch the spirit”,3 es decir, que el espíritu entrara en el cuerpo de la mujer iniciada y la guiara.

Lim explica que los pies recuerdan, apuntando así a la retención de elementos culturales africanos que han sobrevivido a pesar de siglos de prohibición. La danza y el movimiento corporal se convertían en formas de supervivencia y resistencia cultural, ya que ni durante la esclavitud, como señala Rex Nettleford (1985, 20), los llamados “amos” podían tener el control total sobre los cuerpos de las personas esclavizadas porque “one’s body belongs only to oneself, despite the laws governing chattel slavery”.

La danza jamaiquina actual, el dancehall, es entendida como un espacio con el potencial de ser igual de liberador para las mujereres que los bailes en los velorios pasados ya que, como explica Carolyn Cooper (2004, 17), “Jamaican dancehall culture celebrates the dance as a mode of theatrical self-disclosure in which the body speaks eloquently of its capacity to endure and transcend material depravation”. La capacidad de trascender el plano material a través del movimiento se refleja en la descripción del poema del paso de baile de dancehall que se asemeja al levantamiento de un ave cuando abre las alas para lanzarse a volar. El paso Syvah retrotrae a la poeta a los tiempos de Phibbah, cuando a través del movimiento las mujeres buscaban liberarse y soñaban con transcender el plano material y escapar volando, lo cual también podría remitir al mito de la persona africana llevada al llamado “Nuevo Mundo” que al liberarse de la esclavitud vuelve volando a su tierra. El poema puede interpretarse como una celebración de las estrategias de supervivencia y resistencia colectivas de las mujeres esclavizadas y de cómo los movimientos de antaño –giros, vueltas y levantamientos– se han transformado y encuentran su reflejo en el paso de baile de dancehall del momento.

Tanto Lim como Lubrin reclaman la necesidad de hacer memoria, denuncian y relacionan la violencia pasada con la presente, así como las resistencias pasadas y presentes. Ambos poemas se desplazan en el contínuo temporal que une pasado y presente y reclaman la necesidad y vigencia de la rebeldía para hacer frente a las violencias contra las mujeres negras en los distintos espacios habitados por miembros de la diáspora africana. La misma Lubrin explica en una entrevista realizada por Laura Ruiz Montes (Lubrin 2020, 157) que “el trabajo de la memoria es parte del trabajo de la libertad; recordar es insistir en hacerlo mejor. Como especie, evolucionamos para recordar, de modo que evitemos los peligros que han vivido nuestros antepasados”. Por tanto, el ejemplo de las antepasadas Marie-Joseph Angélique y Phibba tiene una doble función: visibilizar la luchas y resistencias pasadas en pos de la libertad y reclamar futuros en los que dejen de existir estos peligros enraizados en la colonialidad presente.

Visiones futuras

Los dos últimos poemas centran la mirada de forma explícita en el futuro. Los poemas que siguen imaginan futuros alternativos para el Caribe en los que se reivindica un cambio esencial o una ruptura decolonial para que este no se convierta en un espacio apocalíptico. En primer lugar, “Invadirnos sería perder el tiempo”, de la poeta dominicana Thaís Espaillat (2018), es una crítica sarcástica al modelo de sociedad actual. El poema imagina un futuro apocalíptico para la especie en el que ni siquiera los extraterrestres querrán invadirnos. En lugar de eso Espaillat cuenta que los extraterrestres, al espiarnos:

Ahí es cuando se dan cuenta

de que no valemos la pena,

y nos dejan con nuestras drogas

y nuestro porno

y se alejan con sus tentáculos

o sus cosas sin nombre todavía,

temblando de lo estúpidos

que hemos sido siempre

mientras apagan la regleta

y de este lado todo se vuelve

color morgue,

fosa común,

suela de bota. (Espaillat 2018, 41)

Centrándonos en la figura del extraterrestre, en Strange Encounters: Embodied Others in Post-Coloniality, Sarah Ahmed (2000, 2) explora la figura del alienígena y explica que la ausencia o presencia del mismo nos empuja a reconocer los límites de la representación como algo que excede nuestro conocimiento, un aspecto al que la poeta hace referencia en repetidas ocasiones durante el poema para subrayar la capacidad limitada, o más bien la estupidez humana. Además, sigue Ahmed, aunque el alienígena puede representar el peligro de aquello desconocido, también puede ser objeto de fascinación. Así, la posibilidad de que algunos alienígenas convivan con nosotros nos permitiría expandir nuestra comunidad y demostrar nuestra voluntad de aceptar la diferencia (Ahmed 2000, 2).

Sin embargo, el poema de Espaillat demuestra precisamente todo lo contrario, ya que son los alienígenas quienes no tienen ninguna intención de convivir con los humanos debido a nuestra estupidez, o más bien debido a un acomodamiento a un sistema global que construye sociedades basadas en el individualismo, serviles, conformes y que al refugiarse en “nuestras drogas/nuestro porno” no son capaces de imaginar otras maneras de vivir.

En este sentido, Kamugisha cree que en la actualidad la ciudadanía de la región caribeña se encuentra sumida en una crisis que provoca que esta vea como inalcanzables alternativas que en el pasado habían sido consideradas viables. Asimismo, reconoce que actualmente las alternativas de construcción de una región autosuficiente son vistas por la población como imposibles, como si fueran “artifacts of a forgotten millennia-old civilization” (Kamugisha 2019, 41), propias de un pasado remoto.

Para Espaillat, el aletargamiento y la aceptación de la imposibilidad de cambiar el sistema actual no solo mantienen la región dependiente, sino que llevarán a la humanidad a un futuro apocalíptico, “color morgue,/fosa común”. La especie humana está condenada a perecer mientras los extraterrestres se alejan sin antes olvidarse de “apagar la regleta” y dejarnos a oscuras.

La referencia a la interrupción de la energía eléctrica es muy relevante en el contexto caribeño actual, ya que esta se ha convertido en una constante en islas como Puerto Rico, sobre todo desde el paso del huracán María en 2017.4 De hecho, esta referencia tiene también una interpretación global, ya que la humanidad ha creado sociedades energéticamente no sostenibles y en la actualidad la escasez energética es una amenaza que va más allá del archipiélago Caribe. El poema apunta también a otro de los desafíos que afectan globalmente a la especie humana en su totalidad y una de las cuestiones más urgentes en el archipiélago, el cambio climático. Las imágenes de los últimos versos ponen en cuestión la supervivencia de la especie como consecuencia del cambio climático:

La gente común en los supermercados y las

oficinas rodando y tecleando

con latas de garbanzo y plantas de plástico

como último paisaje,

gritan uno encima de otro, piden ayuda (Espaillat 2018, 42)

La desconexión del ser humano respecto de la naturaleza está representada por espacios como los supermercados y las oficinas, así como por la preferencia por la comida procesada y las plantas artificiales. Estas imágenes también pueden relacionarse con la falta de autosuficiencia anteriormente mencionada, en particular la falta de soberanía alimentaria que convierte el Caribe en la región del mundo más dependiente de la importación de comida (Kamugisha 2019, 54).

Este escenario apocalíptico que Espaillat imagina como “último paisaje” es claramente consecuencia de la colonialdad presente y pasada. El impacto del capitalismo neoliberal y en particular las industrias extractivas que destruyen el medioambiente y el tejido social, político y económico de las islas apuntan hacia un futuro desolador. En gran medida, la colonialidad explica por qué la región se encuentra a primera línea a la hora de sufrir las consecuencias devastadoras de la emergencia climática. La vulnerabilidad actual, explica Mimi Sheller (2020, 147), es producto tanto de la colonialidad del pasado, como de la restructuración neocolonial presente: “Caribbean people have had to survive neoliberal economies of exploitation that have destroyed self-sufficient agriculture, broken local markets, undermined sovereignty, and forced people into low-waged work or migration abroad”.

Teniendo todos estos vectores en cuenta, Espaillat crítica la falta de acción frente a un sistema obsoleto y neocolonial que ha provocado un nivel de degradación medioambiental que pone en peligro la supervivencia e imagina un futuro apocalíptico en el que la especie humana se extingue y del que hasta los extraterrestres huyen abriéndose paso entre la basura.

Si Espaillat advierte de un “último paisaje” para la especie humana, la siguiente poeta profetiza un “día cero” que marcará un nuevo comienzo para la región. En “Puerto de la muerte”, Yaissa Jiménez (2018) imagina un “día cero” en el que el puerto de Santo Domingo se convierta, como su título avanza, en un puerto de la muerte:

Cuando el tiempo se paralice,

de las lágrimas de Yemayá

nacerá un hechizo aterrador.

Del fondo de la mar

saldrán flotando los cuerpos,

todas las hijas de la luna

volverán a reclamar justicia,

flotarán en las aguas (Jiménez 2018, 62)

El hechizo de Yemayá, diosa Orisha del mar, provocará el resurgimiento de cadáveres de mujeres del fondo del mar en busca de justicia. Estas muertes evocan tanto las muertes pasadas durante la travesía transatlántica como los feminicidios presentes. Jiménez parece defender que para que exista una verdadera reconstrucción feminista es necesaria una ruptura colonial que altere por completo las condiciones neocoloniales vigentes y que se base, al igual que apuntaba el poema de la trinitense Jennifer Rahim, en la cultura y saberes creados en la región. De ahí el papel primordial de Yemayá, que conecta el pasado con el presente y moviliza lo material y lo inmaterial. Al igual que Lim y Lubrin, Jiménez denuncia la continuidad señalada y busca justicia para mujeres pasadas y presentes. El poema continúa:

Que la cúpula de turistas sea testigo,

que se espanten, que vomiten,

que se les encoja el alma (Jiménez 2018, 62)

Como no podía ser de otra forma, esa ruptura colonial incluye la industria turística, ya que económicamente la región está centrada en gran medida en el monocultivo del turismo. La cubierta superior del crucero en el que viajan los turistas es descrita en forma de cúpula, lo cual se podría interpretar como una especie de panóptico desde el que los turistas occidentales abordo ejercen su control cuando atracan en los distintos puertos del Caribe en los que se detienen por unas horas. El poema imagina que cuando el tiempo se paralice los turistas serán testigos del resurgir de los cadáveres desde esta cúpula que les ofrece una visión privilegiada. De esta manera, en lugar de ejercer su control, estos presenciarán el resurgimiento desde el fondo del mar de los cadáveres producto del patriarcado y la colonialidad y quizás el comienzo de una verdadera ruptura colonial. En tanto que partícipes de la industria destructiva del turismo –un negocio extractivo y neocolonial que mantiene la región dependiente–, los turistas no tendrán más opción que ser conscientes de las muchas muertes que yacen en un mar por el que viajan en cruceros de lujo y en el que se bañan en playas privadas, y hasta quizás llegarán a temer por sus propias vidas.

Además, es importante subrayar la estrecha relación entre el turismo y el abuso sexual –herencia, como se ha señalado anteriormente, del pasado colonial–, ya que, como explica Sheller (2020, 129), los espacios racializados tropicales y especialmente el Caribe “have long been produced as states of sexual exception (…) where violent access to gendered and racialised subaltern bodies continues the technologies of slave exploitation of ‘the flesh’”. Por tanto, el resurgimiento de cuerpos de mujeres flotando en el mar Caribe también apunta a la permanencia de la violenta explotación sexual de los cuerpos de mujeres racializadas, en la actualidad asociada directamente con el turismo de masas presente en la región.

Conclusiones

Este articulo ha querido demostrar el potencial de la ficción especulativa para intervenir en discusiones filosóficas de alternativas políticas al humanismo patriarcal neoliberal. Centrándose en la poesía especulativa caribeña escrita por mujeres, se ha demostrado que esta es un terreno fértil desde el que ilustrar análisis sofisticados y propuestas de futuros alternativos que ponen por delante cuestiones urgentes dentro de la agenda feminista decolonial. La poesía de las cinco poetas contemporáneas analizadas, Thaís Espaillat, Yaissa Jiménez, Ann-Margaret Lim, Canisia Lubrin y Jennifer Rahim, bebe de una tradición intelectual feminista caribeña que sirve de punto de partida para luego imaginar futuros alternativos a la colonialidad contemporánea.

El Caribe se encuentra en una situación de crisis (Kamugisha 2019) o encrucijada histórica (Sheller 2020), y esto se materializa, como demuestra Espaillat, en una sociedad servil y encasillada en identidades herméticas, jerárquicas y aparentemente inamovibles, desde la que parece imposible sobrevivir a los devastadores efectos del Antropoceno. Este estudio ha presentado las distintas formas con las que las poetas afrontan los desafíos actuales de la región. En términos generales, sus poéticas desenmascaran “la colonialidad del poder” (Quijano 2000) al denunciar las violencias sistémicas herederas de un pasado colonial, la falta de soberanía y los peligros causados por el capitalismo neoliberal.

Las poéticas analizadas ofrecen una reinterpretación de la historia en clave feminista decolonial y contribuyen, en palabras de Lugones (2008), a desenmascarar la colaboración de los procesos de género colonial/moderno con la colonialidad para poder rechazar las múltiples formas a través de las que este se expresa. Entre estas múltiples formas, Lubrin, Lim y Jiménez denuncian la vigencia y carácter sistémico del abuso sexual a mujeres racializadas y la relación de este con el turismo extractivo que azota la región. A través de sus versos, se demuestra que debido al contexto histórico del Caribe –caracterizado por la esclavitud transatlántica, siglos de colonialismo y globalización neoliberal– las islas-naciones del Caribe se han convertido en estados de excepción o emergencia sexual, tal como reflejan la permanencia de la violencia hacia la mujer y, en particular, la violenta explotación sexual de los cuerpos de mujeres racializadas.

Los poemas de Lubrin, Lim y Jiménez reivindican las estrategias de resistencia y rebeldía tanto de figuras históricas invisibilizadas como de generaciones pasadas de mujeres que permiten la “restitución de genealogías perdidas” (Espinosa Miñoso 2022, 27). Asimismo, los versos Jiménez y Rahim proponen alter(-)nativas enraizadas en la cultura creada en la región para romper con la imperante visión hegemónica colonial y heteropatriarcal. De esta forma, sus poéticas reivindican la reconstrucción de formas de resistencia y resiliencia tanto natural como social basadas tanto en generaciones de mujeres pasadas como en saberes propios de la región. Con todo, la poesía especulativa caribeña escrita por mujeres demuestra la urgencia de una ruptura colonial para poder abrir nuevas narrativas de vida y caminar de forma colectiva hacia futuros feministas y decoloniales.

Notes

1Kamugisha se refiere en gran parte aquí al Caribe anglófono, ya que en una nota explica que no incluye nombres específicos de autoras al ser una tarea que va más allá de una nota final, pero sí incluye un listado de volúmenes editados –todos ellos en inglés y publicados o bien en el Caribe anglófono o en el Reino Unido– para trazar la evolución de los feminismos caribeños. A pesar de sus diferencias de estatus político y nivel de soberanía, entre otras, creo que esta afirmación también es extrapolable a las distintas áreas lingüísticas de la región. 

2 La presencia del criollo francés en una isla caribeña que nunca formó parte del imperio francés se explica por la falta de interés en la isla por parte del primer imperio colonizador, el español. La Cédula de Población de 1783 abrió la puerta a la llegada de católicos que juraran lealtad a la Corona española y, como explica Ferreira, en solo tres años la población se multiplicó por veinte, ya que las oportunidades de adquirir tierras, entre otros beneficios e incentivos, atrajeron a católicos franceses de otras islas del Caribe. Estas nuevas oleadas migratorias provenientes de colonias francesas trajeron hablantes de francés y de criollo francés. Así, el criollo francés o patois se convirtió y mantuvo como lingua franca desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX (Ferreira 2017, 144). 

3 “Catching the spirit” o la posesión espiritual es uno de los aspectos fundamentales de las distintas religiones afrocaribeñas. Fernández Olmos y Paravisini-Gebert (2011, 12) explican que “Afro-Caribbean religions are centered on the principle of contact or mediation between humans and the spirit world, which is achieved through such numerous and complex rituals as divinatory practices, initiation, sacrifice, spiritual possession, and healing”. 

4En los últimos años la región se ha visto azotada por huracanes de gran magnitud. Sheller resume de esta forma las consecuencias de los recientes desastres naturales: “The devastating impacts of Hurricane Matthew in Haiti in 2016, Hurricanes Irma and Maria across the northeastern Caribbean in 2017, and Hurricane Dorian in the Bahamas in 2019, wiped out homes and farms, roads and bridges, ports and airports, electricity and communications infrastructure, and water, food, fuel, and medical provisioning systems” (Sheller 2020, 11). 

Competing Interests

The author has no competing interests to declare.

References

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